MuJeReS De CieNCiA

Mujeres de ciencia 50 intrépidas pioneras que cambiaron el mundo escrito e ilustrado por Rachel Ignotofsky editado por NordicaLibros

Cuan de necesario son estos libros que están apareciendo ahora en los que nos hablan de mujeres valerosas en disciplinas que las han tenido enterradas en el más escondido de los olvidos.

Qué poca formación e información de mujeres que han contribuido e incluso me atrevo a decir, contribuyen y son desconocidas y obviadas por las instituciones que albergan su trabajo.

Por eso es tan importante la aparición de estos libros que nos ayudan a reconocer los nombres de las mujeres que mejoraron y mejoran nuestro mundo.

Nada presagia más problemas que una mujer en pantalones. Esa era la actitud predominante en la década de 1930. Tanto era así que el hecho de que Bárbara McClintock llevara pantalones de vestir en la Universidad de Musuri era considerado escandaloso. Pero era aun peor, además de escandalosa, era luchadora, directa, increíblemente inteligente y el doble de ingeniosa que cualquiera de sus compañeros masculinos. Hacía las cosas a su manera para obtener los mejores resultados , aunque eso implicara trabajar hasta muy tarde con sus estudiantes, lo cual iba en contra de los horarios establecidos. Si le da la impresión de que todo esto son buenas cualidades para un científico, está en lo cierto. Pero, en esa época, esas cualidades no eran consideradas necesariamente buenas en una mujer. Su inteligencia, su confianza en sí misma, su firme disposición a romper las reglas y, por supuesto, sus pantalones, ¡todo ello era considerado escandaloso!
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Su trabajo sigue siendo importante en la historia de la ciencia. Sin embargo, mientras trabajó en la universidad de Misuri, Bárbara fue considerada descarada y poco femenina. La facultad la excluyó de las reuniones y le ofreció muy poco apoyo en sus investigaciones. Cuando descubrió que la despedirían si se casaba y que no había posibilidad alguna de ascender, decidió que ya tenía bastante.
Arriesgando toda su carrera, hizo las maletas. Sin ningún plan en mente, excepto su rechazo a que su valor fuera puesto en duda, Bárbara fue en busca de su trabajo soñado. Esta decisión le permitió dedicarse con alegría a la investigación durante toso el día y finalmente logró descubrir los genes saltarines. Este descubrimiento la haría merecedora del Premio Nobel y cambiaráa para siempre nuestra visión de la genética.

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Este texto es parte de la introducción del libro que recomiendo con  ahínco no solo por la necesidad que tenemos y tienen nuestros niños y jóvenes de conocer a las mujeres escondidas a lo largo de la historia sino porque la autora lo hace con un lenguaje sencillo, dinámico, lleno de humor, sinceridad y profusión de datos que agradarán a pequeños y grandes.. Sus ilustraciones sencillas llenas de detalles ayudan a entender mejor a todas estas intrépidas y valientes mujeres.

Abogamos por la igualdad. #recomiendo


La magnífica revista Mujeres con Ciencia nos habla del libro y nos ayuda con links a las biografía de las 50 mujeres que aparecen en el libro de su propia revista AQUÍ

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