¡CieRRa La BoCa!




Bueno invitamos a los chicos y chicas de 3º de Primaria con una propuesta de creación literaria nada fácil. Pero ellos ponen el listón tan alto que no podíamos hacer las cosas fáciles.
La seño Juani M. mientras la preparábamos me dijo que era "dificililla" pero llegamos al acuerdo de que si no se retaba por lo alto no se avanzaba.


Les dimos un texto con vaciado. No solo palabras también parráfos. Uf, que manera de sudar y de estar concentrados.




Se respiraba tensión en la biblioteca. Con lo que mola que nos lean historias.


 He de confesar que aunque hubo que animarlos a leer con atención y asegurarles que eran capaces de hacerlo y el desaliento asomaba de vez en cuando, mereció la pena.

Algunos leyeron su
 ¡CIERRA LA BOCA!

Érase una vez una niña que todo lo que decía se convertía en realidad. Pero no es que fuera maga o profetisa, de esas que adivinan el porvenir, sino que realmente todo lo que decía se materializaba ante sus ojos. Naturalmente, ya se cuidaba ella de pensárselo mucho antes de pronunciar una palabra, o antes de decir algo desagradable o cualquier tipo de palabra o cosa.
porque, por experiencia , sabía que podía traer consecuencias espantosas. Como el primer día que dijo “drafiadafu” en su cuarto y tuvo que salir a gatas por un resquicio de la puerta, porque allí ocurrió de repente un desagradable monstruo.
Además de que, como comprobó cuando entró en el cuarto desapareció,
su habitación había quedado hecha una pena: la cama hundida y la ventana mordisqueada, la mesilla partida en dos.

Menos mal que, sobre todo al principio, lo que decía duraba muy poco, sólo unos segundos, que sino.... ¿Qué iba a hacer ella toda la vida con un mostruo en su cuarto u otra cosa diferente?
No era , desde luego, como tener un gato, o un perro. Y eso sin contar con lo incómodo que debía resultar para el pobre pez que siempre está asustado.

A estas alturas de la experiencia, Ania  (que así se llamaba la niña) estaba más que harta:de su materialización. Llevaba dos días fingiendo un ataque de afonía y hablando por señas o por medio de un bolígrafo y un bloc. No se atrevía a decir nada ni a hablar.Y tampoco sabía cómo hablar sin que pase nada.
¿A un médico? No, seguro que la metía en un manicomio. Y si les decía a sus padres
lo que le pasaba, o lo que es peor, si se lo demostraba haciendo aparecer, por ejemplo, un fantasma delante de sus narices, se volverían locos, de eso estaba segura, y encima tampoco ellos iban a poder ayudarla a salvarla  de aquella pesadilla.

Porque, en el fondo, ella era la única que sabía, más o menos, lo que había sucedido.

Texto resuelto por Alejandro Maciá de 3º de Primaria

Si quieres saber cómo es el texto de verdad, tienes que leer este libro:

 ¡Cierra la boca! de Miguel Ángel Mendo e ilustraciones de Emilio Urberuaga en Alfaguara


 Relato fantástico donde Marta,la protagonista, decide no volver a hablar porque cualquier sonido que sale por su boca puede tener consecuencias espantosas.¿Qué ocurrirá cuando diga «elefante o «fuego? ¿Cómo se librará Marta de este terrible hechizo?

Alejandro tendrá el privilegio de ser el primer lector de esta historia. Premio por haber sido elegido por se texto.

Comentarios

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