OTrO MaNuaL PaRa DoCeNTeS

                                                             fotografía de booklandia

(...) "es difícil toparse con chavales o chavalas que utilicen un lenguaje fluido, que sepan expresar sus ideas por escrito con corrección y que hayan descubierto la sensación placentera que produce ver sobre el papel los propios pensamientos o fantasías.
Un anális exhaustivo de las causas que generan esta contradicción sería un trabajo arduo y extenso, pero el sentido común nos hace atisbar una razón que a nuestro juicio es nuclear: se dedica todo el  tiempo a la enseñanza de la refflexión sobre la lengua, mientras que se olvida casi por completo la que debería estar en el centro de nuestras preocupaciones, que es la imaginación y la composición. El clásico ejemplo de la bicicleta ilustra a la perfección lo que queremos decir. Estamos pretendiendo que nuestro alumnado aprenda a montar en bici a fuerza de analizar sus partes, sus componentes, como si calcular la longitud de las ruedas, aprender la teoría del equilibrio o la relación entre el sillín y la cadencia del pedaleo incidieran en alguna medida en el aprendizaje de las destrezas que buscamos. Hay que subirse a la creatividad, a la expresión de ideas, de sentimientos, de sensaciones, de reflexiones... y caerse y volverse a subir.
Ningún buen escritor repara en la morfología de las palabras que utiliza cuando narra una apasionante historia, ninguna persona enamorada hace un bello poema pensando en que el verso que escribe es una subordinada sustantiva. Aprendemos a expresar y a comprender con el uso de la comunicación misma, de forma natural y con el sentido que otorga la necesidad y el gusto, de la misma forma que aprendemos el idioma materno.
Sin embargo, no estamos desterrando la reflexión sobre la lengua, pensamos que tiene un papel importante en la creación y en la corrección de producciones orales y escritas, aunque su función debe relegarse a un segundo plano en la enseñanza obligatoria. Los conocimientos analíticos que nos proporciona la gramática en general jamás deben restrigir la pulsión de escribir, de expresar, sino deben situarse al servicio de la comunicación y ayudarnos a mejorar la calidad de los textos."

Qué más puedo añadir sino mi más absoluta convicción de que es así como lo relatan Fernando Pozo Gutiérrez, Sebastián Rodríguez Martín y Fernando Manzanares Salcedo en el éxtenso y suculento prólogo a su manual "¡Al ataque mis plumillas!, actividades para imaginar y escribir", en la Editorial Aljibe.
Con sus propuestas: Laboratorio de poesía, El creador de textos, Para ser reportero, Cuéntame algo, El cofre de los retales, nos ayudan a los docentes con infinidad de propuestas de animación a la escritura. Está más encaminado a los mayorcitos pero siempre se pueden adaptar muchas de ellas a los pequeños.
La creación escritora que aun está más olvidada que la animación lectora, que ya es decir, debe rescatarse del olvido o de la típica redacción sobre la vaca.

Buena escritura.

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